
Leonidas Miranda, MD, FACS
@leomirandamd
El cáncer de seno es un fantasma que merodea la humanidad sin tregua ni descanso. Para el año 2025, la estadística publicada por el portal breastcancer.org estima que habrá 316,950 casos nuevos de cáncer de seno, casi 6000 casos más que los diagnosticados en el año 2024, traducido a que 1 de cada 8 mujeres en los Estados Unidos va a ser diagnosticada con la enfermedad en alguna etapa de su vida. El impacto en la sociedad es importante: 42,170 muertes se estiman para el año 2025 (https://www.nationalbreastcancer.org/breast-cancer-facts/).
Todos hemos sido afectados al saber que alguna mujer de nuestro círculo familiar o de amistades ha padecido de esta ominosa enfermedad. Existen muchas incógnitas en el origen, desarrollo y prevención de la enfermedad, de tal forma que la mejor forma de atar ciertos cabos sueltos para intentar ganarle, ¡Es identificar la enfermedad temprano!
El descubrimiento temprano con mamograma debe programarse a partir de los 40 años para las mujeres con riesgo promedio, de acuerdo a las guías publicadas por la “American Society of Breast Surgeons”. También, de acuerdo con este grupo, la evaluación del riesgo de padecer cáncer de seno debe hacerse comenzando a los 25 años, con actualizaciones frecuentes de acuerdo con las variaciones que tengan las pacientes. La detección temprana permite detener el progreso de la enfermedad, lo cual conlleva un mejor pronóstico de sobrevida, cuando la enfermedad es tratada en estadio temprano, la curación se estima por encima del 98%.
La mamografía es un instrumento de inmensa utilidad a la hora de investigar a poblaciones grandes para detectar cáncer. En palabras simples, la mamografía de detección consiste en tomar 2 radiografías a cada seno: una proyección de arriba hacia abajo, llamada cráneo caudal (CC) y otra de lado a lado, llamada medio lateral (ML). La tecnología ahora ofrece la mamografía en 3D, en la cual la máquina adquiere muchas imágenes de lado a lado y permite analizar más imágenes para salir de dudas con relación a lesiones muy pequeñas que de otra manera puedan pasar desapercibidas con sólo una imagen.
En adición al ojo humano, existe la opción de agregar un programa donde la computadora identifica áreas sospechosas, y así se alerta al radiólogo para que estudie más una zona determinada de la imagen. Y como si esto fuera poco, se puede adicionar una medicina por la vena llamado contraste, el cual hace más obvias las características de las lesiones que puedan tener más irrigación sanguínea, y así desenmascarar cánceres en etapa temprana.
Existe un examen que proporciona imágenes adicionales para la evaluación del seno con la utilización de ultrasonido. Esta modalidad ayuda en la identificación certera de una lesión que contiene líquido (llamada quiste) y la diferencia de las lesiones sólidas.
La tecnología puede hacer maravillas, pero sólo con su deseo personal de mantener su salud. Si no ha hecho su mamografía anual y tiene 40 años o más, que estas líneas le sirvan de motivación para empujar al destino a que la tecnología acaricie la frontera del diagnóstico temprano, solo así se seguirá salvando vidas, incluyendo la suya y la de sus seres queridos.
Conoce al Dr. Miranda:
El Dr. Leonidas Miranda es un médico-cirujano que vive y ejerce en la ciudad de Houston en Estados Unidos. Es un médico ecuatoriano que después de graduarse en la Universidad de Guayaquil, se entrenó como cirujano en la Cleveland Clinic y hace más de 10 años está radicado en Texas.
Ahora trabaja en varios hospitales en Houston, incluyendo el Hospital Metodista. Está certificado por el Board de especialistas y es miembro de muchas asociaciones, incluyendo el Colegio Americano de Cirujanos y la American Society of Breast Surgeons.
Fue presidente de la Asociación de Médicos Hispanos de Houston. El Dr. Miranda tiene especial interés en el tema de cáncer de seno y es especialista en cirugía de la mama.